Corría que se las pelaba una brumosa y fría mañana de agosto en la tundra manchega cuando un zahorí, vecino de Las Casas, que disfrutaba junto a su vástago septuagenario de los primeros rayos de sol, vislumbró un pequeño montículo sobre las tranquilas y gélidas aguas del pantano El Vicario. Tras bailar una jota siberiana con dos simpáticos percasoles, se acercaron sigilosamente a la protuberancia siguiendo las huellas de un escurridizo cangrejo de mar exiliado. Cuál fue su sorpresa cuando comprobaron que la montaña era blanca y comenzaba a moverse.

“Tranquilo”- dijo a su hijo el zahorí – “Pude ser que ya hubieran reformado la Lotau, la Junta haya recalificado las aguas y se esté construyendo la primera estación espacial privada del universo. Sin tener en cuenta a la Galaxia Vasca, claro”.

“¿Lo has ‘notau’?”- preguntó el anciano chaval. Se refería a un extraño y sonoro temblor de tierra. Un grave y ensordecedor “yieeeeeeeeeeeeeeeeeeh” paralizó a la pareja.

Un “shieeeeeeeeeeeeeeeee” dio paso a un “bruuuuuuuuuum”, y éste a un “itiá, itiá, dale que toma que dale que toma taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar” y un imponente chorro de agua que emanaba de la isla, cual géiser de Granátula de Calatrava, dejó a padre e hijo boquiabiertos.

“Padre ¿no será una rotonda de Ciudad Real?”- preguntó el muchacho de la tercera edad.

“Hijo mío, cómo quieres que desde aquí vea si tiene flores, ánforas o remontes”- contestó el padre.

Fue entonces cuando el antipático y molesto sonido de una sirena egea interrumpió la conversación. Dos Hummer rosa palo de la Brigada Flamenca Criptozoológica de la Concejalía de Igualdad de Género se dirigieron hacia el zahorí y su hijo. Al abrirse la puerta, de uno de los vehículos escaparon los acordes del último éxito de Poyete, el regente de la copla contemporánea, ‘A euro, a euro, los leguis de la Beckham’.

“¡Se sienten, coño!”- ordenó un teniente coronel de la brigada rosada – “no, no, no… disculpen, no se preocupen, es una respuesta bucoviral congénita producida por una alergia social a la niebla matutina”.

“¿Y la vespertina?” – preguntó el zahorí

“Matutano” – respondió el teniente coronel

“¿Y la paulatina? – insistió el de Las Casas

“Toblerone” – contestó el de la rosada

“¿Y la bilirrubi…?” – no terminó la pregunta interrumpido por un señor de tez pálida y bata blanca, calzado con zapatos blancos, protegido por guantes blancos, de pelo blanco azabache y de mirada oscura tirando a blanquecina: “Buenos días, señores” – saludó – “soy Paul, Paul Aroid de Bonete, y voy a revelarles uno de los mayores secretos de la naturaleza; oculto desde el amanecer de los tiempos y hecho mito y leyenda por la tradición oral de las tribus y corporaciones locales que poblaron, desde el jurásico al jónico y corintio, estas latitudes. Tienen delante de ustedes lo que los toltecas de Peralvillo llamaron la montaña blanca que baila sobre las aguas, lo que los cucumecas de Fernán Caballero conocieron como Baba Blanca, o lo que los caratecas de La Poblachuela denominaron Ayukirrumgologolopéndola. Sin embargo, se trata de la quincuagésima maravilla del mundo, la heredera de King Kong, los lunnis y la Emusvi. La reina de las aguas, la emperatriz de las criaturas acuáticas: la ballena jorobada gigante recubierta de Damart Thermolactyl. El mayor ser vivo que haya poblado jamás el planeta Tierra. Después de diez minutos buscándola desde mi más tierna infancia, tanto esfuerzo ha merecido la pena. ¡Ave diosa del pantano, te saluda el Ahab de La Mancha!”- concluyó dirigiéndose a la ballena.

Como por algún misterioso designio natural azucarado el animal pareció comprender las palabras del científico. A su saludo, respondió con un “itiá, itiá, dale que toma que dale que toma taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar” y un prodigioso batir de cola. Todos los presentes se deshicieron en elogios y regalaron al cetáceo una sonora ovación.

Fin. Publinoticia de veracidad incierta para promocionar, con fondos europeos, el turismo y los nuevos yacimientos de empleo, emitida y subvencionada por el Ministerio de Aguas Bravas y Medio Marino Dor, la Dirección General de Turismo y Recolección de la Consejería de Chancletas y Ordenación de Colutorios, la Diputación de Montes y Veredas, la Mancomunidad de Caballeros y Señoritas de Buen Ver, el Grupo de Acción Local para la Promoción del Quijote, la Exaltación del Quijote, el Adoctrinamiento Exógeno Cervantino y la Quijotización de la Sociedad, la Concejalía de Carril Bici para Zurdos, las Asociaciones de Vecinos Bajo Puente e Intemperie 2.010 y la Obra Social Caja Negra de los Dolores Financieros.

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3 Comments for this entry

  • wayne

    Me ha dejao sin palabras. ¿Y no sería que la señora ballena venía a jugar al bingo a alguno de los ca(n)sinos del Reino? Y claro, como ca(n)sinos aún no hay, y cerraron la tienda de golf donde podía haber comprao un hierro 7 adaptao pa manejarlo con la aleta dorsal, se marchó con viento fresco (pues sí que paece que ha refrescao, sí).

  • eusebio

    La verdad es que ha faltado profundizar un poco en el personaje :-)

  • Kleos

    Buenisimo… hay lo que me reido jajajaja si es que “entoavia estoy amagando la bisagra”…. me encanta.

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